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Hoy en día es muy común ver y escuchar sobre mandalas, sus llamativos colores y su mezcla de figuras sin duda nos atraen y nos gustan, pero más allá de lo bonitos que resultan hay muchas buenas razones para interesarnos en ellos e incluso para crear nuestros propios diseños.

Mandala es una palabra sánscrita que significa “círculo”. Tiene su origen en la India y es utilizado desde tiempos muy lejanos.  Es un diagrama simbólico de forma circular con formas geométricas concéntricas, organizadas en diversos niveles visuales que en el budismo representan la evolución del universo respecto a un punto central. Las formas básicas más utilizadas son círculos, triángulos, cuadrados y rectángulos y pueden ser creadas en forma bi o tridimensional. 

Lo espiritual lo explica como un centro energético de equilibrio y purificación que ayuda a transformar el entorno y la mente de quien medita en ellos. Quien realiza o medita sobre un mandala, comienza a descubrir y a comprender que cada parte del mandala forma parte de un todo y que cada parte del universo forma parte de uno mismo.  Según la tradición del mandala, éste representa al ser humano, manifestando su creatividad ayudando a conectar con la esencia del ser, y haciendo que la sabiduría interna aparezca en forma de calma, paz y equilibrio. Se dice que se puede descubrir en definitiva, la unidad de la que hablan todos los grandes seres espirituales, el verdadero significado de “todo es uno”.

Psicológicamente, los mándalas representan la totalidad de nuestro ser. Dado que reflejan la psique humana, cada persona responde a ellos instintivamente, más allá de su edad, género, cultura, etc. En la creación de mandalas, el centro nos conecta con nuestro propio centro, la irradiación nos armoniza con el entorno y el círculo nos conecta con la totalidad de la que formamos parte. 

En la actualidad el concepto de mandala y su creación está siendo orientado hacia los efectos benéficos que aporta. Considerada como una técnica de armonización,  de conexión consigo mismo, y de mejora en estado anímico. Es el comienzo de un trabajo de meditación activa, el contacto con tu esencia, ayuda a expandir tu conciencia, mejora el desarrollo de la paciencia y despierta tus sentidos.

¿Muy bueno no?

Una de las practicas más impresionantes y hermosas es la que realizan los monjes budistas del Tibet, la construcción de un mandala de arena, que preparan con polvo de mármol teñido y en ocasiones con fina arena de playa, utilizan un instrumento de cobre en forma de cono con rugosidades en su parte externa llamado chak-pur, y con una barra se frota suavemente, de tal manera que la arena va saliendo poco a poco por el pequeño orificio que está al final del cono gracias a la vibración, creando pacientemente preciosas figuras como medio de meditación. Antes de comenzar su elaboración, se hace una ceremonia para consagrar el lugar invocando a los seres iluminados como testigos del trabajo meritorio que se llevará a cabo y se pide permiso a los espíritus dueños de la tierra. Los mandalas de arena, en ocaciones se elaboran a petición de la comunidad budista con la intención de pacificar desastres naturales, contrarrestar enfermedades, traer paz y armonía a un lugar determinado y al mundo entero.

Al final de la ceremonia de construcción el mandala se destruye para mostrar la impermanencia de todas las cosas, que tarde o temprano todo se termina y el apegarnos a lo efímero sólo genera sufrimiento, también se destruye porque tiene que ver con el ideal de querer beneficiar a los demás con nuestros actos y por esa razón se reparte la arena entre quienes presencian la ceremonia, como una especie de bendición personal, mientras que otra parte de la arena se tira en un río, para beneficiar a todo el mundo. 

 

 

Sumérgete en un proceso de relajación mental que te transportará a la calma. Aprovecha los beneficios de esta sencilla técnica milenaria. Haz tu mandala, descúbrete a ti mismo. Este es un trabajo que puede hacer cualquier persona, sin importar su edad o religión. Es una práctica sencilla que trae consigo beneficios personales y equilibrio interno. 

 

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